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El Consumidor 2.0

Texto: Stefano Cavoli y Adib Bacha Edición: Naiomis Tejeda

La mirada del consumidor cambió, generando en el entorno empresarial un nuevo enfoque de las cadenas de valor y producción.

 

Con la pandemia, los estilos de compra del consumidor han cambiado y todo apunta a que seguirán transformándose. Como consecuencia de esto, la forma de interacción del cliente-marca-producto es cada vez más exigente. Estamos ante de revolución de un consumidor consciente.

Las tendencias que tardarían años en llegar a nuestro país se han acelerado y ya son realidad del día a día: teletrabajo, supermercados online, reuniones, conferencias y fiestas a distancia. Los hábitos de higiene también forman parte de un tipo de trastorno obsesivo-compulsivo (OCD) – a todas horas – y los rasgos antisociales empiezan a asomarse.

Es demasiada información para digerir. Por ello, S/Cavoli como agencia estratégica en comunicación hace un análisis junto a profesionales del ámbito de la psicología y Organizaciones no Gubernamentales, para prever cómo cambiará el consumidor y cómo podemos suplir sus nuevas necesidades.

Partiremos desde la premisa que dice: El ser humano necesita 21 días para crear hábitos. En más de 5 meses de confinamiento, el consumidor ha sido capaz de desarrollar modelos completamente diferentes de vivir la vida y de evaluar ¿qué realmente necesita -productos/servicios- y cómo ayudan o perjudican las emociones a las compras al momento de adquirir un servicio?

 

Comportamientos psicológicos

Conversamos con el psicólogo clínico Blas Valenzuela, quien explica que la cuarentena no es una experiencia grata, que va desde la separación de seres queridos y la incertidumbre sobre el estado de la enfermedad; aspectos que ocasionan depresión, aburrimiento y deterioro en el desempeño laboral. Traumas que se pueden presentar a corto y largo plazo.

Cada etapa del confinamiento es el camino hacia el renacimiento de un consumidor más tecnológico, exigente y consciente de lo que desea adquirir, dando relevancia a lo que realmente lo tiene. Este consumidor no será impulsivo, si este impulso se da, sucede de forma temporal como parte de un estado de ansiedad, que debe ser tratada.

Antes de hacer sus compras, el consumidor hará una evaluación interna en la que se preguntará ¿Necesito lo que estoy comprando? ¿Qué beneficios aporta la empresa a la comunidad? ¿Con lo que estoy comprando ayudo al medio ambiente?  Estas interrogantes son parte de la evolución.

 

 Así es el consumidor 2.0

Esta transformación en el modus operandi del consumidor, que los hace decidir e incidir desde su rol, obliga a las marcas a cambiar de táctica: teniendo mayor responsabilidad con su comunidad y siendo más cuidadosos en la forma en que presentan sus bienes/servicios, nos detalla Adib Bacha, desarrollador de proyectos de alto impacto.

Bacha, nos cuenta que, según una investigación de la red multinacional de servicios profesionales, Ernst & Young Global Limited, el 86% de los dominicanos cambiará su prioridad en el consumo de los productos considerados “no esenciales” (que no son de primera necesidad), y se hace evidente que nos hemos puesto a observar ángulos de “consumo” que en otras circunstancias no nos hubiésemos detenido a evaluar; no es sólo la clasificación del gasto lo que hemos empezado a notar (alimentos de primera necesidad, productos de belleza e higiene), también la modalidad en que accedemos a estos (presencial, online, delivery).

El consumidor 2.0 sabe que él es quien traza las pautas a los hacedores de políticas públicas, los prestadores de servicios y fabricantes/distribuidores de productos, quienes requerirán REconocer a su audiencia (target), de forma que empiecen a producirse bienes a la altura del nuevo momento, adherentes al requerimiento y demanda de esta nueva generación.

 

Tendencias

Las empresas han tenido que abrazar el E-commerce o comercio electrónico, una tendencia que ha ganado terreno en todo el país, y ya no es un término para compra internacional. Páginas como Gomarket, forman parte de nuestro día a día, dándole apertura a nuevos negocios y oportunidades de ventas a pequeñas y medianas empresas, como una forma de motorizar la economía y facilitarles la vida a miles de consumidores y vendedores. Asimismo, empresas de grandes trayectorias como Casa Cuesta, La Sirena, Ikea y Supermercado Nacional se han adaptado a los nuevos tiempos con las compras por Internet (delivery o pick out).

El estar más tiempo en la casa, ha hecho que la valoremos más. La adquisición de artículos del hogar se ha mantenido en una venta constante y positiva. Esta tendencia, arroja que, entre menos tiempo pasamos en la vivienda, menos necesidad sentimos de tener un espacio acogedor. También, nos ha mostrado la plenitud de tener una estancia en armonía desde sus paredes hasta sus inmuebles.

Otra de los estilos va en aumento en el país, es llevar la experiencia del restaurante a la casa. Como el caso de las cajas con recetas pre-empacadas y listas: SBG, Erik Malmsten, Butcher Shop, Saverio Stassi, Ambrosia y CasaChef, servicios y plataformas gastronómicas que son de uso diario o semanal para los comensales. Algunos de estos también vienen con su propio “playlist” para enaltecer la experiencia. 

 

Turismo interno

A raíz de la pandemia ha surgido la necesidad de apoyar lo nuestro. En el caso de República Dominicana hemos optado por impulsar el extraordinario turismo de playa, cultural y de montaña.

Las personas necesitan salir de la rutina y están optando por irse a vacacionar en distintas zonas del país, donde buscan villas privadas u hoteles boutique para ir en familia y cambiar de escenario.

En el caso de Lugareña, una empresa asesora de viajes internacionales se ha adaptado a la nueva normalidad y actualmente cuenta con un servicio para el turismo interno llamado LugaLocal. Este espacio busca impulsar el turismo local, que es la única opción viable para salir de nuestro domicilio. Las escapadas a las playas vienen de la necesidad de desconectarse y recargar las energías necesarias; pues la salud mental es tan importante como la física.

Hoy, el consumidor ha alzado su voz en defensa de los derechos que le confiere su rol, matizando el mercado, creando tendencias y conectando la oferta con la demanda.  Hoy, entendemos que, la reflexión a la hora de comprar se convierte en una revolución, que mejora la calidad del producto y el servicio. Somos la revolución, somos el consumidor 2.0.

 

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